La historia de los sagardotegis se remonta a siglos atrás, cuando los baserritarras con extensos terrenos de manzanos de Euskadi comenzaron a elaborar sidra de manzana. Este néctar dorado se convirtió en parte esencial de la vida rural, cada invierno invitaban a los amigos y familiares de la zona para degustar su sidra.
La tradición se convirtió en todo un acto social en el que se recorrían los baserris (caseríos) de la zona para probar el sagardo de cada uno. Era habitual que los asistentes llevaran comida para no beber con la tripa vacía. Ahora, los sagardotegis ofrecen un menú típico para acompañar a la sidra, protagonista del evento.