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Rutas

GR 120 Ruta de los tres templos a pie

Datos generales

Temática:

cultura
cultura
naturaleza
naturaleza

Siguiendo los pasos de San Ignacio de Loiola podemos realizar el camino entre Loiola y Arantzazu pasando por la Ermita de la Antigua, siguiendo la huella del GR-120, conocida como la Ruta de los Tres Templos. Esta ruta recorre bellos entornos y parajes de las comarcas de Urola Erdia, Urola Garaia y Debagoiena enlazando sus tres monumentos más significativos; el Santuario de Loiola en Azpeitia, la ermita de La Antigua en Zumarraga y el Santuario de Arantzazu, situado en el parque Natural de Aizkorri-Aratz. Estos tres edificios enclavados en lugares de singular belleza natural, representan tres estilos artísticos y arquitectónicos claramente diferenciados. A la variedad y amenidad de su paisaje, al incuestionable valor histórico-artístico y cultural, debemos añadir su indudable valía espiritual y emocional. Los dos extremos de la ruta de los Tres Templos se encuentran unidos por el peregrino San Ignacio de Loiola. Iniciada su cruzada interior hacia el Señor, se disponía a peregrinar hasta Montserrat. Y un día de 1522 emprendió su peregrinaje desde Loiola. Cuando llegó a Arantzazu y veló una noche en el cuerpo de su iglesia, su ánima quedó marcada. La experiencia vivida a los pies de la Madre de Arantzazu queda reflejada en la carta escrita desde Roma a San Francisco de Borja.

Etapas de la ruta

Datos generales

Temática:

cultura
cultura
naturaleza
naturaleza

Siguiendo los pasos de San Ignacio de Loiola podemos realizar el camino entre Loiola y Arantzazu pasando por la Ermita de la Antigua, siguiendo la huella del GR-120, conocida como la Ruta de los Tres Templos. Esta ruta recorre bellos entornos y parajes de las comarcas de Urola Erdia, Urola Garaia y Debagoiena enlazando sus tres monumentos más significativos; el Santuario de Loiola en Azpeitia, la ermita de La Antigua en Zumarraga y el Santuario de Arantzazu, situado en el parque Natural de Aizkorri-Aratz. Estos tres edificios enclavados en lugares de singular belleza natural, representan tres estilos artísticos y arquitectónicos claramente diferenciados. A la variedad y amenidad de su paisaje, al incuestionable valor histórico-artístico y cultural, debemos añadir su indudable valía espiritual y emocional. Los dos extremos de la ruta de los Tres Templos se encuentran unidos por el peregrino San Ignacio de Loiola. Iniciada su cruzada interior hacia el Señor, se disponía a peregrinar hasta Montserrat. Y un día de 1522 emprendió su peregrinaje desde Loiola. Cuando llegó a Arantzazu y veló una noche en el cuerpo de su iglesia, su ánima quedó marcada. La experiencia vivida a los pies de la Madre de Arantzazu queda reflejada en la carta escrita desde Roma a San Francisco de Borja.

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