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Vitoria-Gasteiz, el Olimpo de los pintxos

  • Vitoria-Gasteiz, el Olimpo de los pintxos
02/08/2017
Vitoria-Gasteiz, el Olimpo de los pintxos
Su título de Capital Verde Europea 2012, la hizo internacionalmente conocida. Pero la noble ciudad alavesa es mucho más que un oasis urbano para los amantes de la naturaleza y el deporte. Su almendrado Casco Medieval, fundido con vanguardistas edificios y esculturas expuestas a lo largo de la ciudad, desvelan una villa tradicionalmente moderna que entre sus calles, además de espectaculares iglesias, alberga verdaderos templos de los pintxos.

La gastronomía es uno de los grandes placeres que Vitoria ofrece; manteniendo la rica tradición, a la par que caminando hacia la modernidad y adaptándose a las nuevas tendencias. Es precisamente la diversidad que caracteriza a todos los aspectos de la ciudad, lo que la convierte en una pequeña joya de inmensa exquisitez.

Con un vino Rioja Alavesa en mano, prepara tus cinco sentidos para adentrarte en este mapa del tesoro, que te mostrará los puntos en los que se esconden las grandes maravillas culinarias de la ciudad:

En el centro, El Sagartoki (Calle El Prado, 18) te ofrece una miniatura comestible hecha de puré de patata, cuyo interior compuesto por panceta y yema de huevo, la convierte en un gigantesco manjar; y en El Clarete (Calle Cercas Bajas, 18) podrás encontrar una variedad de platos tradicionales trabajados con un toque personal y de autor, logrando un fino resultado que no te dejará indiferente.

Si tu leitmotiv es que menos es más, El Rincón de Luis Mari (Calle Rioja, 14) es tu barco y el Antxopi, tu bandera. Un sencillo pero delicioso trozo de pan, coronado con pimiento, anchoilla, huevo cocido, un toque de mahonesa y aceite de oliva. Es imposible que no te conquiste.

Precisamente porque Vitoria es una ciudad repleta de dualidades, el PerretxiCo (Calle San Antonio, 3) en cambio, crea un puzzle en el que los ingredientes más tradicionales encajan a la perfección con el toque moderno de sus pintxos, dando lugar a una cocina de armoniosa variedad.

Por su parte, la animada calle Dato alberga en su interior tres bares ineludibles: el Saburdi, el Usokari y la Regadera. Caerás en las redes del pintxo de bacalao ajoarriero del primero; mientras que los deliciosos manjares de Usokari y la Regadera, te atraparán.

No obstante, antes de seguir con la expedición en el Casco Antiguo, probar la Gilda del Toloño (Calle San Francisco, 3) es obligatorio; la leyenda cuenta que es la mejor de la ciudad. Aunque su risotto con hongos es también toda una institución. Además, los pintxos del restaurante La Virgen Blanca (Plaza Virgen Blanca, 2) situado en la plaza de la que ha heredado el nombre, definitivamente hacen justicia a la fama de la ciudad. No te los pierdas.

Al visitar el Casco Antiguo de Vitoria-Gasteiz perdiéndose en sus rincones, uno puede palpar la magia que desprenden sus centenarias calles, que desde que fueron fundadas por Sancho VI en 1.181, han sido escenario de históricos eventos y han maravillado a artistas y curiosos. Un paseo tan delicioso para la vista como para el paladar, en el cual es imprescindible visitar el Bar Erkiaga (C/ Herrería-Errementari, 38) que representa la exquisita dualidad de la ciudad, al ofrecer premiados pintxos innovadores en un entorno histórico. Entre sus creaciones más destacables se encuentran: Silencio, una tosta sobre la cual subyace una sorprendente a la par que deliciosa mezcla de rúcula, cebollino, fresa, tomate, vieira, pulpo y merluza ahumada; y La Vieira del Peregrino, una vieira confitada a baja temperatura con reducción de Albariño, vinagreta de algas y espuma de mejillón sobre una base decorativa de hielo seco. Además, el bar La Malquerida (Calle Correria, 10) y El Siete (Cuchillería, 3) ofrecen unos pintxos de alta calidad que combinados con el entorno, dejan una huella imborrable en tu paladar y memoria.

Jazz y rock, renacimiento y vanguardismo, industria y naturaleza. Vitoria-Gasteiz es un lugar de armoniosos contrastes. Rica en sensaciones y cultura. Una cultura que ha ido evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos, pero siempre contando con el culto a la cocina como hilo conductor. Una ciudad que extendida a los pies de su histórica colina, es todo un Olimpo de los pintxos.
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