Qué ver y hacer en Hondarribia, uno de los pueblos más bonitos de Euskadi
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Turista maitea

Hondarribia
13 de julio de 2026

Costa Playas Planes

Qué ver y hacer en Hondarribia, uno de los pueblos más bonitos de Euskadi

Hay lugares que parecen detener el tiempo. Hondarribia es uno de ellos. Se trata de una villa en la que conviven la historia medieval y el encanto de la costa vasca, paisajes de mar y naturaleza y playas y calas para disfrutar del verano.

Situada en la tranquila Bahía de Txingudi, junto a la desembocadura del río Bidasoa, Hondarribia ha sido durante siglos un punto estratégico de enorme importancia histórica. 

Un día basta para recorrer sus esenciales, pero lo cierto es que siempre apetece quedarse un poco más y usarla como base para descubrir el resto de Gipuzkoa.

1. Visita al Casco Medieval

Las murallas medievales son el corazón de Hondarribia, durante siglos han protegido y preservado su patrimonio histórico y han conservado el encanto de sus calles de piedra.  Cruzarlas es como cruzar a otra época.

La entrada por la Puerta de Santa María marca el inicio del recorrido. Aquí te recibirá la escultura del “Hatxero” guardián simbólico de la villa. La Kale Nagusia te conducirá hasta Arma Plaza, uno de los sitios más fotografiados de la villa y no es para menos, desde aquí tienes una vista casi completa a la Bahía de Txingudi con Hendaya e Irun de fondo. Presidiendo la plaza se encuentra el imponente Castillo de Carlos V, hoy convertido en parador, donde es posible  alojarse.

Merece la pena detenerse en la Iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano un elegante  templo gótico con elementos renacentistas construido entre los siglos XV y XVI.

Desde aquí, puedes bajar por la calle San Nikolas, con sus balcones de madera rebosantes de flores, hasta llegar a la Plaza de Gipuzkoa, donde el ambiente medieval se mezcla con terrazas animadas y vida local.

Antes de salir del Casco Medieval, un último consejo: rodea las murallas. En sus caminos escondidos, miradores y pasadizos, Hondarribia susurra sus secretos más antiguos.
 

Plaza Gipuzkoa - Casco Medieval
Plaza Gipuzkoa - Casco Medieval

2. Gastronomía tradicional con sabor a costa

Si el casco histórico cuenta la historia, el Barrio de la Marina pone el color. Se trata de una de las zonas más coloridas de la villa y, como su nombre indica, fue antiguamente barrio de pescadores.

Entre las coloridas casas de la calle San Pedro, podrás encontrar restaurantes y bares para disfrutar de la gastronomía de Hondarribia. Lo tradicional se mezcla con propuestas más elaboradas que han recibido reconocimientos como Estrellas Michelin y Soles Repsol.

El recorrido continúa por el Paseo Butrón junto al mar. Sentarse en una de sus terrazas, con la bahía como telón de fondo, es uno de esos placeres sencillos que definen un viaje. Al comienzo del paseo verás dos barcos amarillos que vienen y van desde Hondarribia a Hendaya, ¡es la mejor manera de cruzar la bahía!

Barrio de la Marina
 Barrio de la Marina

¿Sabes por qué las casas de los pescadores son tan coloridas? Durante generaciones los pescadores utilizaban la pintura sobrante de sus barcos para pintar sus balcones y fachadas, creando uno de los rasgos más icónicos de la Costa Vasca.

3. Entre Playas y calas de Hondarribia

Cuando llega el verano, Hondarribia se abre al mar.Su gran playa de 800 metros de largo  es perfecta para disfrutar sin prisas, con aguas tranquilas protegidas por el puerto pesquero. Aquí, el tiempo se mide en chapuzones, paseos por la orilla y deportes acuáticos como paddle surf o kayak.

Si buscas espacios más naturales o íntimos, Hondarribia esconde muchas calas en entornos rodeados de naturaleza. En el camino hacia el Faro de Higer, encontrarás la Playa de los Frailes, un pequeño espacio perfecto para darte un baño de tranquilidad, bucear entre peces y descansar.

 

Actividades acuáticas
Actividades acuáticas

4. Jaizkibel, la gran atalaya de la Costa Vasca

Custodiando Hondarribia se alza el  monte Jaizkibel una imponente atalaya natural con formaciones rocosas que supera los 500 metros de altura. Durante siglos sirvió para defender la villa de invasores y aún se pueden encontrar antiguos bastiones defensivos y templos como la ermita de Guadalupe. 

Entre las laderas del Jaizkibel se cosechan las uvas autóctonas con las que se elabora el txakoli, un vino fresco típico de Euskadi. Entre cuestas montañosas que miran a la bahía podrás encontrar viñedos en los que reservar catas y visitas guiadas para probar su producción de txakoli.

En sus faldas también podrás practicar golf en un extenso campo. El Real Golf Club de San Sebastián cuenta con 18 hoyos, par 71, y unas excelentes instalaciones, incluyendo campo y caseta de prácticas. 

Pero si lo que buscas es conocer el entorno natural de Jaizkibel, puedes hacer la ruta de Talaia entre naturaleza y acantilados. Empezando desde el Faro de Higer podrás recorrer un camino que te llevará hasta la cima del monte o, si prefieres hacer una ruta más exigente, hasta Pasaia.

Jaizkibel
Jaizkibel

Hondarribia tiene la capacidad de sorprender a todo el que la visita. En apenas unos kilómetros reúne el encanto de una villa medieval, algunos de los mejores rincones gastronómicos de Euskadi, playas tranquilas y paisajes naturales.

Puedes empezar el día recorriendo sus murallas centenarias, comer frente al mar en un antiguo barrio de pescadores, cruzar la bahía en barco y terminar la jornada contemplando el Cantábrico desde los acantilados de Jaizkibel. 
Y al final, cuando creas que ya lo has visto todo, descubrirás que Hondarribia siempre guarda algo más. Porque no es solo un lugar para visitar, es un lugar para volver.
 

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